
El 15 de abril salta la noticia: “Telma Ortiz toma medidas legales contra los medios que no respeten su intimidad”. La hermana de la princesa Letizia no puede más y decide luchar para poner fin al supuesto acoso que sufre por parte de la prensa. Así, días antes, el 28 de marzo, interpone una demanda civil de protección al honor, la intimidad personal y familiar y la propia imagen. Telma Ortiz y su pareja, Enrique López, presentan un escrito en el que solicitan que no se tomen imágenes de la pareja basándose en el artículo 9 de la Ley de 5 de mayo de 1982 que desarrolla el derecho fundamental establecido en el artículo 18 de la Constitución. La hija de ambos, nacida el 28 de marzo en Madrid, no aparece en el texto, ya que está protegida directamente por la Ley de Proteccion Jurídica del Menor. La jueza al cargo del caso, María Lourdes Pérez Padilla admite a trámite la petición, pero solicita hablar antes con los 57 medios contra los que está interpuesta la demanda. Son de todo tipo: webs, productoras y cadenas de televisión. La señora Ortiz pretende que únicamente se capten imágenes de ella y su familia en actos oficiales como hermana de la Princesa de Asturias. No soporta más los flashes, las cámaras, los reporteros a la salida de su casa y toda la parafernalia que rodea a eso que llaman “Prensa Rosa”.
Horas más tarde, la Asociación de Prensa de Madrid expresa su más sincero apoyo a la hermana de la princesa y lamenta el “acoso” y la “intromisión abusiva” que se está produciendo en su vida. No obstante, son escasas las manifestaciones públicas a favor de Telma Ortiz .Un sin fin de programas de corazón empezaron a rellenar sus horas muertas de debates sin sentido acerca del derecho o no que Telma tiene a esa intimidad que busca tan desesperadamente. Lo que les abruma es la novedad: la demanda ha sido interpuesta “a priori”, es decir, antes de que algún medio llegue a hacer algo que ofenda a la señora Ortiz. Podría llegar a tratarse de censura previa.
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